Es un proceso que parece sencillo, pero requiere tratamientos previos y un meticuloso acabado.
Primeramente, se limpian los recipientes por dentro y por fuera para poder trabajar con ellos sin manchar la mesa de trabajo y para conseguir un mejor acabado.
Seguidamente, se le hace una apertura por uno de los dos lados, se pule la zona cortada y se recubre con material protector para evitar cortes.
En el lado que ha quedado con tapa, se le realiza un agujero, en donde se coloca el muelle para conseguir ese efecto de truenos.
Finalmente, se decora con distintos motivos, ¿Cuál es el criterio? No hay, ahí está lo realmente bonito de estos instrumentos. Cada uno es diferente al anterior, cada uno cuenta su propia historia, y produce, aunque parezca muy similar, un sonido diferente al otro.
Aquí os dejo un pequeño vídeo en donde os muestro como decoro con mimo uno de mis tubos de truenos.